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Mucha gente hace mil planes de excursiones, pero luego se queda en la finca... pero los alrededores también son increibles, Las primeras fotos son del lago donde comienza nuestra finca y hay kilómetros y kilómetros río arriba y río abajo de lugares alucinantes, y de hecho, se puede venir en kayac desde Ronda y seguir río abajo hasta donde quieran, y de vez en cuando se ven grupos de amigos kayeando y disfrutando como locos.

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La Dehesa y la laguna

Tras el bosque de chopos del Molino la Flor, existe un delicioso paseo de muchos, muchísimos kilómetros río abajo, donde encontrará lugares muy salvajes. Si es aficionado a la pesca, está en el paraíso. Y si es la época, lleve un carrillo para transportar los espárragos, setas, tagarninas, poleo, mogollón de plantas medicinales o caracoles -algunos casi casi tan grandes como un coche, y eso sin exagerar, que si exagero...- que puede coger tanto en nuestra finca, como en los alrededores. Tenga en cuenta que al poco de salir de la finca, es una zona muy salvaje plan selva amazónica, y puede que se encuentre atrapado por plantas espinosas. Y si no se lo cree... peor para Vd.

Tanto esta finca, como la que está atravesando el puente sobre la vía del tren que hay en la entrada de los molinos, pertenecen en su mayor parte a zona común del Pueblo, -La Dehesa se llama- por lo que tienen paso libre. En algunos sitios, el bosque de encinas, alcornocales, quejigos y otros árboles autóctonos centenarios se espesan formando lugares deliciosos. Busque el paraje conocido por la Laguna. El camino está más despejado que el anterior. Como verá en las fotos, en su tiempo, las setas son enoooooooooormes. Yo no se si serán o no comestibles, pero la gente del lugar las dedica para agasajar a sus suegras y cuñados.





















Senderos al pueblo

Tenemos dos rutas recogidas un folleto editado por el Ayuntamiento que hemos puesto en la primera foto. Vea el mapa, pero yo le voy a recomendar otra cosa. Vamos a ver. Salga de la finca por el lado donde están los molinos, y siga hasta encontrar el río. Tiene que subir por el caminito que comienza al poco de terminar el campamento Scout que hay justo enfrente del lago donde comienza nuestra finca. Hay un cartel que lo indica, que es la segunda foto que está puesta. Hay que tomar como guía al pueblo. Al poco de cruzar la vía de tren -tenga mucho cuidado- el camino se convierte en una antiquísima senda de piedra (¿romana?) que llega hasta el pueblo.

Ya repuestos con alguna cervecita en la plaza, a descender, tomando el camino del cementerio. Ahora la guía es el río, y cuando vaya acercándose, encontrará un montón de pequeñas huertas primorosamente cultivadas con profusión de frutales hasta llegar a la a la Estación, y allí podéis tomar otro refrigerio en el bar de la estación -Allioli- o el restaurante Quercu -comida selecta y rústica a la vez, al igual que en el otro restaurante que hay arriba en el pueblo-, y si quiere, también puede comer o tapear en la piscina municipal que tiene un bar también muy apañado. Y ya, cuando llegue al río, todo para abajo, hasta los molinos por la vía pecuaria. Pasará por una finca de nogales. Si es la época y están recién cogidas (otoño) ¡¡¡compre nueces!!!...¡¡¡QUE LAS COMPRE HE DICHO!!!... -cuando hay que ponerse serio, se pone uno-. Probará la cosa más rica que se pueda imaginar, nueces que parecen de leche, que no tiene nada que ver con las nueces secas que comemos normalmente. Muy importante: No olvide decirle a quien se las vende, que les mando yo, para que dé la comisión -esto es broma, y en serio, están buenísimas-. Toda la ruta supone unos 5 Km., se hace entre 2 y 4 horas, y no tiene peligro alguno, si bien, al estar cuesta arriba hasta el pueblo, si va con niños menores de 7-8 años, puede que le den la lata si no van bien mentalizados.

































Excursiones por la Estación: Las Artezuelas

Río arriba de la estación, en su otra orilla, a menos de un kilómetro, tras un escondido sendero bordeando una montaña casi vertical, en lo más profundo del bosque donde nunca entra el sol, se encontrará con el nacimiento de un afluente de nuestro río en un paisaje mágico. Puede ir atravesando el puente colgante, y seguir la carretera hasta la Estación, y sin cruzar el río, seguir para adelante entre las huertas y casitas hasta que llegue a una finca que le corta el paso, que normalmente le dejarán atravesar sin problema alguno y donde podrá comprar magníficas naranjas a muy buen precio –si es la época-. Siga hasta ver un seto con una pequeña puerta. Ahí comienza el sendero -algo menos de un kilómetro- que lleva al nacimiento. Para volver, antes de llegar al seto, verá algunos lugares donde el río se remansa, y donde -si el tiempo lo permite- se puede cruzar mojándose un poco. También podrá atravesarlo por el puente de la carretera, algo más abajo. El regreso lo recomendamos siguiendo el río por esa otra orilla, por la vía pecuaria. Tenga cuidado que hasta que no llegue a un sitio real e increiblemente mágico no habrá llegado. La mayor parte del año hay una cascada inmensa, y en los meses secos es un sitio fresquísimo con una vegetación lujuriosa. A pesar de que lo advertimos, algunas personas nos dicen que no es para tanto, porque confunden el lugar con algunas cascadillas y fuentes del camino -que está repleta de ellas sobre todo en invierno- y se vuelven poco antes de llegar. El camino bordea una montaña y es digno de una película de aventuras, por lo que se encontrará con alguna maleza -algunas veces hay bastante- y precipicios, pero es fácil y salvo que sea muy melindroso, quedará fascinado. Y reitero reiterativamente: Hasta que no llegue a un sitio donde dodo el mundo diga ¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAHHHHHHHH!!!!!, no habrá llegado.



























Para los muy andarines

Muy recomendable para senderistas, río arriba, simplemente siguiendo al río, y luego a un caminito que atraviesa la vía férrea al fina de la Estación del pueblo, perfectamente visible, se llega a la Estación de Benaoján siguiendo un sendero bien delimitado muy estrecho, en la ladera del Valle. Son unos 8 kilómetros, si bien al final tendréis la recompensa de llegar a la Estación de Benaoján, un sitio preparado para el campeo, con bastantes ventas para comer, incluido un pequeño hotel -de lujo y mucho encanto-, cerca de la cueva del Gato. Se puede volver en tren, por lo que preved el regreso mirando los horarios.

No lo dude, haga este sendero, aunque no llegue al final y tenga que volverse. Se encontrará con unos paisajes y unos precipicios que le dejarán anonadado, y no existe peligro alguno -salvo que haga burradas, claro-.

Le apunto que hay mogollón, pero que mogollón de rutas que hacer, y a cual más fascinante, pero hijo, conociendo al personal, demás sabemos que me voy a hartar de escribir pa ná, así que si le interesa, se mete en el chat directo, y le digo por donde tiene que ir, si bien le apunto que lo normal es que haga mil planes, y luego sus chiquillos se nieguen a salir de la finca.






























Utilizando el coche

Tras las montañas que hay enfrente, están los Llanos del Libar, encerrados por otra cadena montañosa que hay detrás. En los Llanos está la sima del Republicano, y la de Villaluenga. Podéis entrar por Montejaque, recorriendo unos desfiladeros que parecen sacados de una película de indios, o por un carril (recomendable un todoterreno) que parte antes de llegar a Cortes de la Frontera, que le llevará arriba de la sierra, pero que no llega a los Llanos, teniéndose que hacer a pie el último trayecto. Cuando esté arriba de la sierra y si es un día claro, podrá ver el mar muy a lo lejos. Si trae bicicletas y es buen deportista, puede entrar por un sitio, y salir por otro (¡ojo son veintitantos kilómetros!). También se tiene acceso a través de la segunda de las cordilleras de montañas, dando un larguísimo rodeo. Se va a Cortes, luego a Ubrique, a Benaocaz y a Villaluenga. A las afuera de este pueblo, está su sima, ¡espeluznante!. Se puede llegar fácilmente hasta su misma boca, si bien, una simple cuerda para agarrarse en el descenso se agradece, y si es muy torpón, merece la pena asomarse sólo a su comienzo, aunque se quede con las ganas de seguir hasta la boca. Un poco más adelante, en ese mismo pueblo, parte un carril a los Llanos del Republicano (la parte trasera de los Llanos del Libar) podéis ir un buen trecho en coche, y tendréis unas vistas magníficas de la otra cara de nuestras montañas. Podríais jurar que estáis en un bosque de Canadá. La vuelta, hacedla siguiendo la carretera de Ronda, que pasa muy cerca de Grazalema, hasta llegar a Montejaque, Benaoján y nuestro pueblo. Son unos 50 Km., pero atravesaréis parajes muy abruptos y bosques que os dejarán encantados.

Os apuntamos que nuestra finca linda físicamente con el Parque Natural de Grazalema, a menos de 10 km tenemos el Parque de los Alcornocales...¡¡¡Alucinante!!! , y tenéis muy cerca los pisapares del Parque de Sierra de las Nieves o Grazalema. Pero, como algo hay que hacer, si es verano y queréis daros una vuelta, id a Colmenar, por las rutas forestales que hay a la salida de Cortes de la Frontera, a mano izquierda...pero... ¡¡Tened cuidado con los ciervos que se os atravesarán de continuo!! y si es de noche, se os quedarán parados con sus crías. A principios de otoño, la berrea os impresionará, pero para escucharla, no hace falta ir por ahí, ya que desde los molinos, se escuchará perfectamente.

Al otro lado, tenemos el Valle del Genal. Si venís para muchos días, ya os recomendaremos algunos sitios a donde ir, porque hay tantos, que no merece la pena esbozarlos aquí.

¡Ah, se me olvidaba!, si sois extranjeros del extranjero, o norteños del norte, no os perdáis ni Ronda, ni Setenil de las Bodegas. Setenil es un pueblecillo muuuuuu chiquitillo, pero tiene algunas calles.... ummmmmmm, y además está muy cerquita de Ronda. Supongo que sabréis que la Costa del Sol está a un ratejo, al igual que Sevilla, Málaga, Granada, Córdoba o Gibraltar-Marruecos.