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             Vamos a ver. ¿Tu sabes cuanto cuesta un fin de semana en un hotel con campo de golf?... Pues eso. Que para irte allí, tienes que hacer una nueva hipoteca a tu casa, vender tu coche y el de tu cuñao sin que él se de cuenta, pedirle un aval a tu suegro, decirle a tu hermana que te deje a su niña un fin de semana, para que puedas llevarla a algún sitio que le quiten un riñón y sacar unas perrillas... En fin, no sigo. En consecuencia, no pensarás que con lo que pagas aquí, te vas a encontrar con un campo del golf igualico igualico que los de la Costa del Sol.

             Mira las fotos, y verás que es muuuuuy agradable, y que salvo que llueva y esté el suelo muy mojado y no podamos meter el tractor de segar, suele estar bastante bien segadito, pero vamos, se consciente que es un campo de golf chiquitín, no un minigolf, sino un campo de golf, pero chiquitín, me repito.

             Hace mogollón de años, cuando empezamos, lo teníamos todo plan fino y repipón, y decíamos -fité que exquisito-, algo así como:

             "Aprovechando los claros del terreno entre la arboleda, tenemos un pequeño campo de golf rústico con 9 calles de entre 40 y 60 metros de largas (modalidad picth & putt), con un putting-green de 9 hoyos, y todo ello de forma cien por cien ecológica: Nada de herbicidas o venenos, nada de esterilización de tierras, abonos excesivos, drenajes o desmontes agresivos y sí pastos naturales segados y riegos sin exceso."

             Ahora, que ya llevamos muuuuuchos años en esto, nos dejamos de pamplinas, y quitamos el putin grin ese de las narices, -la explanada de césped que está arriba del Molino el Inglés- que naaaaadie lo utilizaba para jugar al golf, sino que todas las semanas quitaban las banderitas y lo utilizaban para jugar al fútbol, y lo tenemos preparado para que cada uno haga lo que le salga de la rabadilla, y lo normal es que todo el grupo se vaya a una sola calle, y allí se jarten de jugar, pero siempre en el mismo hoyo, que no en todos. Porque en nuestro campito, las normas las pone el cliente, que no el pamplinas de turno. Y oye, que muuuuucha gente nos dice que eso del golf es una chuminá, pero lo cierto, es que si cojes un palitroque de esos y le das a la pelota, lo primero que descubres, es que no es tan fácil como parece, y lo más seguro es que no le des. Luego, algo cortado, le das dos o tres veces, mientras tu gente se harta de reir de lo torpe que eres... Hasta que aciertas, y la bola se va a Mondoñedo por lo menos, porque esa es otra, lo que la gente no sabe, es que las pelotas se pierden que da un gusto. Pero, oye, que cojes otro palo, y al poco te das cuenta, que según el palitroque que cojas, la pelota va a un sitio o a otro. Y oye, que al cabo de otro ratico, te das cuenta que no es tan difícil, y que en unos cuantos tiros, pues que metes la pelota en el bujero... Y oye, que le coges el gustito... y entonces viene tu niña, te quita el palo, y sansacabó, que ahora le toca a ella, y no te deja jugar más. Y oye, que cuando te das cuenta, toooooa tu gente se lo está pasando de rechupete, todos quieren uno de los seis palos que ponemos en cada casa, y seguro, seguro, que uno de tus chiquillos -que no te dejarán jugar, porque se quedarán todos los palos para ellos- te coge un vicio de no te menees, y en tres golpes -que es lo fino- te mete la pelota en el bujero.

             Así, que tú mismo, si quieres jugar al golf, pues ahí tienes tu bolsa con los seis palos y unas cuantas de pelotas, si quieres jugar al fútbol en una de las calles, pues ya sabes, a que no te metan goles, si quieres tumbarte en el césped, pues ahí lo tienes...